Descargar PDF: OMAR GATICA: SIN TEMOR AL COLOR

Publicación: Revista Diseño / Galerías y Museos
Fecha: 1991
Texto: Hernán Garfias
Fotografía: C. Alamprese e I. Barranechea
Erase una vez un grupo de estudiantes de la Escuela de Bellas Artes que iba a ser muy famoso en Chile y en el mundo. Sus nombres eran Samy Benmayor, Jorge Tacla, Matías Pinto D’Aguiar, Ismael Frigerio y Omar Gatica.
El más tímido, el más solitario era Omar Gatica y esa forma de ser hizo que este joven pintor se recluyera en su taller, como un monje en su convento. Aislado frente a su pintura. Y durante varios años pintó y pintó hasta lo infinito.
Gatica ha expuesto en algunas colectivas y hace unos años, individualmente, en la Galería Arte Actual. Hoy se prepara trabajando intensamente para su gran exposición «on profit» en Galería Praxis, la que irá a Londres y Roma, donde se producirá el lanzamiento mundial de este pintor. Fue el galerista y coleccionista inglés David Hughes el que llegó un día a la casa de los Gatica buscando las esculturas de Francisca Núñez, cuando se encontró con las pinturas de Omar. Muy impresionado Hughes se dio cuenta de que estaba frente a un gran descubrimiento. Y allí comenzó a gestarse uno de los fenómenos más interesantes de los últimos años en nuestra pintura joven. DISEÑO lo entrevista en forma exclusiva.
Entrevista
— ¿Quién es Omar Gatica? — Soy un PINTOR, un ser vivo, con ganas de descubrir cosas nuevas. Y por eso pinto. Buscando los misterios de lo no creado, siempre voy descubriendo cosas que me impresionan o me defraudan. Creo que uno es intermediario de algo cósmico que existe entre el hombre y su mundo. Y uno lo revuelve, como cuando se cocina un buen plato. Que salga algo bueno depende cómo se mezclen los ingredientes. Creo que mi obra destaca el paisaje de Santiago. Y es una obra pura, nueva, diferente.
— ¿Crees en Dios? — Sí, creo, pero en Dios como lo cósmico. Y a través del arte lo percibo mucho más que cuando me enseñaban religión en el colegio. Antes era medio escéptico, pero cuando comencé a pintar me di cuenta que algo tenía que existir. Y como el hombre es un ser espiritual, tiene que buscar el origen de esta espiritualidad.
— ¿Y esto se refleja en tu pintura? — Mi pintura refleja un mundo imaginario. Antes era más dramática con la presencia del hombre. Ahora es más abstracta y más urbana. Cuando voy en micro por la ciudad y cuando pinto me pasa lo mismo, allí está la ciudad y su urbanismo, sus trazados y sus curvas.
— ¿Cómo has llegado a tu lenguaje del color? — La gente le tiene miedo al color, lo rechaza. Cuando era niño, las micros eran del mismo color, la gente iba de gris, los edificios y las casas eran grises y a veces blancas. Ahora la influencia extranjera ha introducido más color en la ciudad, a través del diseño y la arquitectura. En mi pintura está el desprestigio por el color. Me costó aprenderlo, pero ahora no le temo al color. A veces pinto en la penumbra, cerrando las cortinas para que no pase la luz, porque no la necesito, ya que tengo la luz dentro de mí. El color lo tengo en mi interior.
— Has estado escondido mucho tiempo y la gente no te conoce. — Soy modesto. La gente y las exposiciones me perturban. Necesito aislarme para hacer lo que más quiero, pintar. Ahora he conocido a Tomás Andreu, director de Galería Praxis, y me ha impresionado su profesionalismo. Ya somos muy amigos y estoy tranquilo preparándome para la exposición en abril o mayo de 1991.
Comentario de cierre
Esperaremos la exposición para admirar su obra, madura y enormemente sólida, difícil de encasillar. Omar Gatica, hijo de un huaso de la zona central y de una nortina de familia pirquinera, estudió en el Liceo de San Bernardo. En ese tiempo quería estudiar mecánica, pero su hermano —estudiante de Arquitectura— lo instó a inscribirse en Bellas Artes. La otra historia ya la contamos. Nos sigue preocupando el origen de su pintura. Tal vez el expresionismo americano, tal vez el neo-expresionismo francés de los ’50. Difícil este Gatica. Pero siento que está muy cerca del cielo, ése de las estrellas grandes, muy brillantes. Y no creo equivocarme.

Obras mencionadas / Pie de fotos
«El Gato», 1990. Óleo. 1.65 x 2.00 mt.
«Yto», 1990. Óleo. 1.55 x 1.55 mt.
Fotografía: Gatica trabajando para su exposición en Praxis.
«Crepúsculo», 1990. Óleo. 1.67 x 1.50 mt.
«La calle», 1990. Acrílico. 1.65 x 2.00 mt.
«La silla y su entorno», 1990. Acrílico. 1.30 x 1.65 mt.
«El ojo del dragón», 1990. Acrílico. 1.60 x 1.65 mt.
«La casa en la playa», 1990. Óleo. 1.55 x 1.55 mt.
Archivo de Prensa
Ficha técnica :
Título: OMAR GATICA: SIN TEMOR AL COLOR
Código: OG-PRE-1991
Medio: Revista Diseño / Galerías y Museos
Autor: Hernán Garfias
Fotografía: C. Alamprese e I. Barranechea
Fecha: 1991
Tipo de documento: Recorte de prensa
Enlace interno: omargatica.cl/omar-gatica-sin-temor-al-color
Enlace exposición: omargatica.cl/omar-gatica-galeria-praxis-1991
Documento PDF: omargatica.cl/pdf/OG-PRE-1991_Omar_Gatica_Sin_Temor_al_Color.pdf
